miércoles, 26 de junio de 2013

Argem muere, viva Argem!


Argem desaparece. Y como si de un obituario se tratara, es el momento de decir lo buena que ha sido mientras ha estado. Pero con la excepción de que es cierto que Argem ha hecho un trabajo imprescindible y necesario.

La Agencia de Energía de esta Región ha destacado por embarcarse en proyectos innovadores y por organizar eventos únicos, y esto ha tenido tanta repercusión fuera como dentro de las fronteras regionales.

Argem se creó para promover las energías renovables y también para sensibilizar a la población en el ahorro energético. No creo que haya nadie en esta Región que pueda referirse a este campo sin nombrar a la Agencia, que tiene entre sus logros introducir el concepto de eficiencia energética, que ahora ya no, pero hace unos pocos años sonaba a chino mandarín.

Entre sus proyectos innovadores están instalaciones de energías renovables que en el momento de su desarrollo supuso colocar una pica en Flandes porque estaba todo por hacer. Ha tocado todos los palos, energía solar fotovoltaica y térmica, biomasa, energía eólica… Es probable que nadie ahora lo recuerde pero detrás del miniparque eólico de la Universidad de Murcia estuvo Argem, y de la instalación de energía solar térmica del Hospital Morales Meseguer. Sus proyectos de producción de frío a través de la energía solar y su apuesta por el biodiesel en el transporte y también como combustible para generadores eléctricos forman parte de su extenso curriculum, granado a lo largo de más de una década.

Pero además ha trabajado intensamente en iniciativas sobre biomasa, donde ha estado al pie del cañón hasta el último día. Siempre, cuando el creador muere, le sobreviven sus obras. En el caso de Argem, quedarán como parte del paisaje urbano algunas de sus instalaciones, no para siempre pero sí al menos para alimentar su recuerdo durante algunos lustros.

La Semana de las Energías Renovables, el Congreso Internacional de Energías Renovables y más recientemente la Solar Race son los eventos que forman parte del curriculum de esta Agencia.

También es cierto que ha contado casi siempre con una plantilla trabajadora, responsable y completamente convencida de que el camino emprendido era el mejor posible.

Argem deja huérfanos no sólo a esa plantilla, sino a empresas, organizaciones, colegios profesionales, ayuntamientos, asociaciones, universidades… Toda la sociedad regional ha tenido en momentos concretos de su trayectoria alguna vinculación con la Agencia.

Yo también soy una huérfana. Me he ocupado en ocasiones, muchas menos de las que hubiese deseado, de la comunicación de esta Agencia. El trabajo de este organismo era una constante inspiración y disfruté mucho contribuyendo a promover y difundir las energías renovables y la eficiencia energética.

Todo se puede hacer mejor, pero Argem lo ha hecho bastante bien, y muchas veces no ha sido fácil. En fin, se va porque le ha tocado, pero no porque sobre.

jueves, 30 de mayo de 2013

Réquiem por La Opinión de Murcia

Hoy no es día para chistes. Quince compañeros de La Opinión de Murcia se van a la calle (uno aún no lo sabe). He compartido con muchos de ellos una gran redacción, desde la que hacíamos un periodismo decente, digno, veraz. No se puede pedir mucho más.

El periodista no es un trabajador cualquiera, el periodista es el profesional que va esculpiendo todos los días con aportaciones casi mínimas la historia de su entorno. Por eso cuando un periodista se queda sin firma, quedan para siempre sus noticias, y eso ni el monstruo ERE se lo puede cargar.

Sin embargo, pese a la grandeza de su labor, cuando un periodista se va a la calle, cuando un periódico se queda con una redacción minimalista en la que faltan departamentos tan básicos como el de fotografía, no hay prensa, ni quiera la competidora, que lo critique. ¿Por qué? Nunca he entendido la razón, pero sé que falta corporativismo y, por supuesto, hay demasiada cobardía, esa cobardía inexistente a la hora de denunciar a otras empresas, a los políticos, a delincuentes… como si el periodista fuera peor. El otro día Maruja Torres contaba que ante su marcha de El País sólo el 15 por ciento de sus compañeros de dentro y de fuera se solidarizaron con ella. Y es Maruja Torres, ojo. ¿Qué otra cosa podemos esperar?

La Opinión de Murcia se hunde, aunque siguen en la redacción grandes profesionales, dudo mucho que la sobrecarga pueda favorecer un periodismo de calidad. Los que os quedáis sois buenos, pero como tengáis que recabar información, hacer la calle, atender llamadas y hasta rellenar la agenda y pintar las nubes en el mapa del tiempo, os queda poco espacio diario para la reflexión y el contraste que cada noticia precisa. Todo mi ánimo, porque también dudo mucho que la cúpula, intacta de nuevo, desde hace demasiados años, se remangue. La cúpula está para lo único que ha demostrado saber hacer, echar a los profesionales a la calle.

Menos mal que ahora sí, en la calle, hay más dignidad que en muchas empresas e instituciones. En las calles de este país hay más profesionalidad que en ninguna otra calle del mundo.  De buenas a primeras, no es tan mal sitio, mucho mejor, que esos lugares llenos de mediocres a quienes les cuesta hacer la o con un canuto.

jueves, 9 de mayo de 2013

Comunicar y abortar

Vaya lío se está formando el Gobierno de este adormilado país con el tema del aborto. Es tal el embrollo mental y dialéctico, que sólo viene a reforzar la idea de que esta etapa debería ser tapiada. Eso o recrear el periodo con libros, películas y, sobre todo, cómics, para que quede grabada en la memoria de todos como un periodo que no debemos repetir.

No sé qué es peor, si este caricaturesco Gobierno de pantallas de plasma, de declaraciones y despidos diferidos, o su aparato de comunicación ¿Es que no tienen periodistas, comunicadores formados, que les digan a todos estos licenciados en Derecho, que no sé dónde se sacaron la carrera, que piensen dos veces lo que van a contar a los ciudadanos?

No, no tendrán a profesionales con amplitud de miras en sus filas, tendrán más bien acólitos que presumen de saber escribir. Pues ahí va otra reflexión:  Es preferible apoyarse en quienes saben, que en quienes te babean.

Todo esto viene porque este Gobierno no da una. La última es la reforma de la Ley del Aborto. ¡Vaya cruce de declaraciones estúpidas! Escucho comparar aborto con terrorismo, abortistas con analfabetas, y feto con persona. A ver, abortar no es un vicio ni un placer, no es como hacerse un tatuaje o una liposucción. Es una urgencia, una dramática decisión, que dudo mucho sea plato de gusto para nadie.

No le deseo a ninguna mujer, ni conocida ni desconocida, que se vea en el brete de tener que tomar esa decisión, pero llegado el caso, sí que les deseo la posibilidad de que lo haga en libertad, y un Estado de Derecho debe garantizarla. Ya lo de opinar si se debe o no abortar, cada uno, en su casa.

viernes, 3 de mayo de 2013

¿Cómo se hace un curriculum?


Llevo semanas, meses ya, dándole vueltas a las alternativas, posibles oportunidades y salidas profesionales por las que debo apostar en estos momentos en los que se tambalea mi actual puesto de trabajo.

Tengo que empezar de cero. Me he hecho una lista y en primer lugar figura ‘actualización de curriculum vitae’, bueno más bien reelaboración completa. Hace tanto tiempo que no busco trabajo, que lo que vendía de mis capacidades profesionales hace casi dos décadas ya no vale. A mí personalmente me huele a rancio.
                                                                                                                           
No pondré mucho entusiasmo, la verdad. Conozco a tanta gente que lleva años enviando curriculum sin ninguna respuesta que no creo que sirva de mucho. Tampoco sé lo que sirve. Es lógica la incertidumbre, cuando no hay demanda, da igual lo que ofrezcas.

En cualquier caso, he reflexionado sobre el asunto y he llegado a alguna conclusión, triste, pero suficientemente convincente para desviar tiempo y energía a tareas más gratificantes y más eficaces. Creo que da igual si eres licenciado, si has empleado cientos de horas en realizar cursos para reciclarte y renovar hábitos, si sigues estudiando, por ejemplo, idiomas y si te has convertido en experto de tu profesión por tu extensa trayectoria.

Da igual que lleves, por ejemplo, veinte años de trabajo y pese a los cambios de empresa, nunca te hayan despedido, ni te hayan siquiera abierto un expediente disciplinario por mala conducta.

Da igual también que nunca hayas abandonado tu puesto de trabajo sin terminar la tarea encomendada, aunque eso haya supuesto regalar horas extra.

Da igual que nunca jamás te hayas escaqueado de un trabajo y que hayas cumplido con horarios y exigencias aunque lo que te pedía el cuerpo es hacer un corte de mangas y te hayas aguantado.

Da igual que no tengas absentismo, que hayas acudido a la empresa con gripe, con hemorroides o en plena lactancia materna.

Da igual que seas un gran compañero y que sepas trabajar en equipo.

Da igual que tengas una agenda y contactos en un word que pese una giga.

Da igual que tus ideales políticos y religiosos no te hayan impedido nunca cumplir con tus responsabilidades…

¿Cómo se pone esto en un curriculum? ¿Quién se lee los curriculum? ¡Qué me presenten a ese tío!

martes, 16 de abril de 2013

Crisis estética

Estoy encantada con esta ‘mierda’ de crisis. Me he quitado de encima tanto compromiso, tanta obligación, que no, que no tengo un duro, pero qué gusto de no tener tampoco el gasto.

Antes iba al gimnasio. En fin, qué os voy a contar… una pasta que me permitía bajo el lema ‘Porque yo lo valgo’, pero claro no era sólo el gimnasio, eran las zapatillas que más me subían el culo y que se podían combinar con el atuendo deportivo, también especial, porque me eliminaba tripa, y me subía el culo.

Antes iba, mínimo una vez al mes, al gabinete de estética, que si limpieza de cutis, que si depilación de cejas, masajes… y encima la esteticista-dependienta me ‘colocaba’ cremas que estiraban, despigmentaban, hidrataban… e incluso algunas me subían el culo.

Bueno, de depilaciones láser, ni hablamos. Se acabó. Ni en la cara, ni en el culo.

Luego está la condena de teñirse mensualmente las canas. Claro, cuanto mejor llevas el pelo, menos se fijan en tu culo. Así que cada dos por tres me iba a ponerme en manos de mi ‘rupert’ particular.

Ahora, una vez eliminadas todas mis citas estéticas, el deporte que practico es ir andando a  hacer la compra a cinco kilómetros porque he encontrado un supermercado con un productos de limpieza tirados de precio, y después de ir cargada, cinco kilómetros con las bolsas, me pongo a limpiar la casa… eso sí, con el culo apretado.

Me he dejado crecer los pelos. Total, si ya no tengo vida social, y a mí no me dan asco. Y respecto de los otros pelos, los he dejado al libre albedrío, con un color natural, que va del marrón chocolate al gris.

Ya no me compro cremas y, la verdad, la única diferencia es la económica. Si es que ya lo dice el refrán, “no hay mal que por bien no venga”. Claro que cuando acabe la crisis, a ver quién levanta todo lo que se me haya caído!


Nota: Como en las películas, los hechos aquí relatados son fruto de la ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

viernes, 8 de marzo de 2013

La moda me ataca

Una de mis aficiones es mirar escaparates. Algo gratuito y muy aconsejable porque despierta anhelos y deja volar la imaginación haciendo cábalas y pensando en voz baja lo bien que me quedaría esa falta con tal camisa o esos botines con tal pantalón.

Sin embargo, últimamente los escaparates también me atacan. He de reconocer que me estoy quedando algo obsoleta porque no entiendo las últimas tendencias.

Desde que inventaron el vestido de invierno de manga corta, ando algo aturdida.
El aturdimiento llegó al trastorno cuando aparecieron los jerseys de cuello alto sin mangas. Así que se acabó eso de hacerse la perezosa y dejar la depilación de axilas para el verano.

No sé en qué época se impusieron los pantalones de talle bajo. ¡Virgen del amor la de huchas que he visto con esta moda! Y si ya los complementas con el calzoncillo o la goma del tanga sobresaliendo… me quedo sin palabras. ¡Es tan fino!

Luego, surgieron como si nada los leggins, colonizando silenciosamente todo tipo de cuerpos, anchos, desmesurados o disecados (es el adjetivo que utiliza mi madre para designar a alguien muy delgado). Y se hicieron con el público y con todas las estaciones del año. Son tan comunes en invierno como en verano. Reconozco que caí rendida, pero sólo en las estaciones del frío.

Bueno, bueno y ya los vaqueros cortos con medias debajo… innombrables, quizá porque a mí no me quedan bien, ahora, que tampoco he probado.

Y digo que los escaparates me agreden porque la moda de esta temporada viene cargadita de botas. Botas para el verano murciano. Toma castaña. Qué cómodo y fresquito. Hoy me he encontrado con unas que ya rizan el tirabuzón, son botas altas aunque el pie va descubierto porque en la base tienen forma de chancla. Menudo jaleo para encajar los dedos y luego calzar la pierna. Pues a mí que no me esperen, yo si tengo que innovar con las chanclas, que les pongan cuña, pero de ahí no paso.

No estoy en contra de ninguna moda, pero es que a veces parece ir en contra de la elegancia y la comodidad. Donde se ponga una mujer con un vestido que le favorezca y  unos zapatos  acorde, aunque sean del año de la polka, o una prenda que resalte sus cualidades, cualquiera que tenga, se quitan las innovaciones incompatibles con el clima y la gastronomía local, que suele tender a mojetes que hacen engordar.

Ah, y aviso a navegantes, con esto de la muerte de Chávez, se ve mucho chándal, pues ya lo advierto, conmigo que no cuenten si se pone de moda… que yo ya tengo los leggins!

miércoles, 20 de febrero de 2013

Poder opinar

En este país en el que se echa a familias de sus casas, en el que se abandona a dependientes, este país que se contonea como una puta salida ante ladrones, no de gasolineras ni se supermercados, sino del pan de parados y pobres, en este país colonizado por pillastres, ladronzuelos y holgazanes de primero de Infantil, cuyo único arte es el de robar el bocadillo de los recreos a sus compañeros, en este país, digo, también falta ahora la libertad de opinar.

¿Por qué una actriz como Candela Peña, reconocida como la mejor actriz de reparto en los Premios Goya, no puede aprovechar su momento de gloria para criticar lo que le dé la gana? No insultó a nadie, lamentó los recortes en sanidad y educación y, que yo sepa, no descubrió la pólvora. ¿Es verdad o no es verdad que ha habido recortes? Si nos enredamos en los flecos, perdemos la visión de lo fundamental.

¿Por qué una actriz como Maribel Verdú, que lleva trabajando en el cine desde que era una niña, no puede dedicar su premio como mejor actriz a las víctimas de los desahucios, a los desamparados? Porque es rica, dicen algunos, de la misma forma que no pueden hablar ‘comunistas’ como Víctor Manuel y Ana Belén. Pues digo yo que después de años de trabajo, se han ganado ser ricos, vivir bien. ¿No es a lo que aspiramos todos? Ah, no, eso es solo privilegio de quienes roban y después se van a Canadá a practicar ‘heliesquí’ tras asegurar el dinero en cuentas de Suiza, que quedarán purificadas con amnistías hechas a medida.

Hay gente en este país que se aprovecha de la proyección de su familia o de la de su partido para llevárselas de calle, pero hay otra mucha, afortunadamente, muchísima, que se las lleva después de haberlas sudado.

En fin, si hay libertad de expresión para ponerse delante de la sociedad y mentir ¿podrá haber libertad de expresión para quienes trabajan en espacios públicos? ¿Podrá reivindicar Javier Bardem a los olvidados del Sáhara? ¿Podrán los cineastas criticar la subida del IVA?

Nada, tres días después de la gala de los Goya mucha de la prensa de este país ha encontrado el gran filón para despistarnos como lectores criticando a los actores. Han dedicado más páginas a lo que libremente opinaron que a los trabajos que les ha hecho merecedores de sus premios. Da miedo que nos quieran liar. Resulta todo muy tenebroso y borroso como la etapa negra de Goya.

 No obstante, hay una verdad emocionante en todo, los premiados pasarán a la historia del cine, e incluso sus papeles quedarán impregnados en muchos momentos de disfrute de los espectadores, mientras que quienes ahora les critican por decir lo que piensan, que son los mismos que protegen a quienes se las llevan sin escrúpulos, sin pudor y sin dignidad, no dejarán rastro. Existencias imprescindibles las de unos, prescindibles la de los otros.