viernes, 7 de agosto de 2015

Lealtad

Lealtad ¿qué es la lealtad? Antes de intentar acercarme a una definición más o menos correcta, diría que, al igual que otros valores como la honradez, la sinceridad o la amistad, la lealtad está corrompida, que es mucho peor que ser mal comprendida.
Pero hay lealtades y lealtades. La lealtad al partido me parece tan extremadamente peligrosa y algo tan absolutamente anexado a regímenes dictatoriales que me siento desazonadamente decepcionada porque los nuevos, aquellos que iban a cambiar este país y lo iban a transformar en honradez y decencia me vengan ahora con contrataciones de personas destacadas por una supuesta lealtad a unas siglas para ejercer de periodista y sin que haga falta la titulación para ello. Pues esto ya lo teníamos, y además desde hace décadas. Sin embargo, da igual, su ejercicio real no es el periodismo sino un chaqueteo empalagoso que no lleva a nada, ni siquiera a un buen servicio al patrón. No digo que entre los afines no haya gente preparada, pero son habas contadas.
Es cierto que ser licenciado en Periodismo y realizar un trabajo digno e imparcial no juegan siempre en el mismo equipo, es más, diría que ser imparcial y ser profesional es mucho más común. Yo lo he hecho y sí se puede. Pero a la vista de la noticia de que el Ayuntamiento de Cádiz elige un jefe de prensa sin titulación (PRNoticias, 28 de julio) porque basta ser 'uno de los nuestros', está claro que los requisitos para trabajar en este país han cambiado, pero de momento es lo único que ha cambiado. Una pena.
Lo más alarmante es que las administraciones seguirán a rebosar de hordas de estúpidos impuestos por los altos cargos al obviar el trabajo bien hecho y la experiencia y buscar esa lealtad con avaricia, como si fuera lo único que les asegurara el éxito, lo único que garantizara seguridad en sí mismos y buenos resultados. Es más, se da con una frecuencia vergonzosa la limpieza ideológica en las instituciones, porque ya se sabe que si piensas como el jefe y le votas a su partido se trabaja mucho mejor y el triunfo es seguro. Sí, creo que quien descubrió esta singular ecuación está a punto de recibir un Nobel.
La lealtad entraña sinceridad e inteligencia y, sobre todo, por encima de cualquier otra cosa, la lealtad implica decir la verdad. Creo que lo que se busca no es lealtad sino complicidad y silencio, lo que me lleva a pensar que quizá su exigencia sea necesaria para ocultar futuros trapicheos. Y eso ya lo tenemos. O, también, buscan rodearse de amiguetes para sentirse acompañados como si un despacho público fuera la sede de un club juvenil. En este caso, yo les aconsejaría que donde tengan la olla no metan... que luego ni amistad ni nada.
Pero siendo más rigurosa y, según la Real Academia de la Lengua, lealtad es el 'cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien', sin embargo, en esta lealtad de quita y pon que tanto se ve alrededor de los políticos veo mucha cobardía y sumisión. Me parece que la definición de lealtad en estos casos, con las honrosas excepciones que habrá, tiene que ver con esta segunda acepción: 'Amor o gratitud que muestran al hombre algunos animales, como el perro y el caballo', nada que ver con la tercera definición: 'Legalidad, verdad, realidad'.

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